¿Cómo afecta la discriminación a la sociedad guatemalteca?
El racismo y la discriminación racial constituyen una ofensa a la dignidad humana y menoscaban el reconocimiento, goce y ejercicio de los derechos fundamentales de la persona.
Ronaldo Andrés Gómez
marzo 22, 2017
Si bien se han dado iniciativas estatales para atender a la situación de discriminación y exclusión de los pueblos indígenas, estas se han presentado de modo desintegrado y sin ser concertadas con los pueblos indígenas.
La impunidad, la corrupción, el crimen organizado, la intolerancia y la violencia política, así como la exclusión social, representan un serio peligro de retroceso en la vigencia efectiva del Estado de Derecho y restringen el pleno goce de los derechos humanos.
Especial atención se da a la situación de las y los defensores de derechos humanos, periodistas, mujeres, niñas y niños, población LGTBI, migrantes y pueblos indígenas.
Se da particular atención a la independencia y autonomía de la administración de justicia en Guatemala y a los procesos de selección y las garantías de permanencia en el cargo de los operadores de justicia.
La desigualdad es el efecto del racismo y la discriminación racial hacia los pueblos indígenas, los cuales se reflejan en los altos índices de desnutrición crónica, analfabetismo, pobreza, y la falta de acceso a los servicios de salud. Esta problemática se acentúa particularmente en los departamentos con mayor porcentaje de población indígena: Sololá, Huehuetenango, El Quiché, Alta y Baja Verapaz.
En Guatemala persisten brechas desfavorables entre los pueblos indígenas y no indígenas en cuanto al acceso a servicios públicos, la esperanza de vida, educación, desarrollo, infraestructura, salario entre otras, que constituyen claramente una manifestación de la discriminación y el racismo hacia los pueblos indígenas, a pesar de la aprobación y existencia de instrumentos nacionales e internacionales favorables a los derechos de los de pueblos indígenas.
Por ello, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la Resolución 34/24 (1979) Proclamó a partir del 21 de marzo la Semana de solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial, considerando que a nivel mundial el racismo y la discriminación racial son las causas de los conflictos entre los seres humanos que conviven en un mismo Estado y que son originarios de diferentes culturas.
Como pueblos tenemos que acercarnos a estos problemas para buscarles una solución. Somos un país donde convergen diversas culturas, diversas visiones y por tanto, diversos aportes, expresiones y filosofías de vida, que deben ser reconocidas y respetadas por igual, así como promocionarse en aras de su propio desarrollo, sin afectar su esencia como tal.
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